¿Cuidar en exceso… o asumir una carga excesiva?

¿Cuidar en exceso… o cargar con demasiado?

Fotografía del Dr. Gary Jordan, co-creador de la Teoría del Estilo Perceptual y autor de ‘Understanding Despair Through Perceptual Style Theory.’
Dr. Gary Jordan, co-creador de la Teoría del Estilo Perceptual

¿Cuánto de lo que usted carga es realmente suyo?

Muchas personas transitan por la vida con un silencioso sentido de responsabilidad que resulta difícil de explicar.

Permanecen conscientes, atentas y preparadas—anticipando necesidades, suavizando interrupciones y procurando evitar que las cosas salgan mal.

No se percibe como control.

Se percibe como cuidado.

Para muchos, esto no comienza como un deseo de poder.

Comienza como una forma de mantenerse conectados.

Desde etapas tempranas, el amor puede vincularse silenciosamente con la responsabilidad.

Si usted es lo suficientemente atento, servicial y capaz, entonces tiene valor.

Si puede anticipar necesidades, suavizar dificultades o evitar que las cosas se desmoronen, entonces pertenece.

El cuidado se convierte en acción.

Y la acción se convierte en prueba.

El control, en este sentido, no es dominación.

Es vigilancia al servicio del cuidado.

Con el tiempo, sin embargo, esta vigilancia se vuelve hacia el interior.

La pregunta cambia—casi sin notarse—de “¿Cómo puedo estar presente?” a “¿Qué estoy pasando por alto?”.

La responsabilidad se expande de manera sutil y continua, a menudo sin consentimiento. Comienza a incluir los estados de ánimo, los resultados, las decisiones y las reacciones de otras personas.

Si algo sale mal, la suposición no es que la vida sea impredecible, sino que alguien—frecuentemente uno mismo—no logró gestionarlo adecuadamente.

Lo que comienza como devoción se convierte lentamente en una carga.

Muchas personas viven dentro de esta carga sin tener un lenguaje para describirla. Se sienten crónicamente alertas, sutilmente ansiosas y silenciosamente agotadas.

El descanso comienza a sentirse irresponsable.

Soltar se percibe como algo peligroso.

Si dejo de supervisar, algo malo podría suceder… o alguien podría sentirse desatendido.

Aquí es donde el amor y el control se entrelazan.

El amor, cuando se filtra a través del control, se vuelve exigente.

Requiere vigilancia, planificación y prevención.

Exige que el sistema nervioso permanezca en alerta—incluso en momentos destinados a la cercanía o la tranquilidad.

El cuidado se convierte en una lista de tareas en lugar de una experiencia sentida.

Y, sin embargo, el amor no requiere omnisciencia.

No nos exige prever cada resultado ni proteger a otros de toda consecuencia.

El amor es relacional, no gerencial.

Vive en la presencia, no en la predicción.

Emerge en el contacto, no en el control.

Soltar el control no significa retirar el cuidado.

Significa redefinir la responsabilidad de manera más honesta.

Comenzamos a reconocer lo que verdaderamente nos corresponde—nuestras intenciones, nuestras acciones, nuestros límites—y aquello que nunca nos perteneció:

  • la vida de otras personas,

  • sus tiempos,

  • su disposición,

  • su proceso de aprendizaje.

Esta distinción no siempre es bien recibida a nivel interno.

Existe un duelo al reconocer cuánto esfuerzo se ha invertido en gestionar aquello que nunca pudo ser plenamente gestionado.

También existe temor.

Si dejo de hacer todo esto… ¿seguiré siendo necesario?

¿Seguiré siendo amado?

Pero, a medida que el control se afloja, ocurre algo inesperado.

La responsabilidad se vuelve más clara—y más humana.

El cuidado se vuelve más amplio.

Podemos responder en lugar de reaccionar.

Podemos estar presentes sin invadir.

Brindar apoyo sin dirigir.

Amar sin cargar aquello que no puede ser cargado.

Lo que permanece no es indiferencia, sino una forma de devoción más silenciosa y sostenible—una que confía en que la relación puede sostener la incertidumbre y permite que la vida se desarrolle sin supervisión constante.

Y para muchos, simplemente comenzar a reconocer este patrón es donde algo empieza a cambiar.

Un poco más de espacio.

Un poco menos de presión.

Una manera distinta de sostener el cuidado.

Si usted se reconoce en esto, no está solo.

La forma en que cuidamos, nos relacionamos y asumimos la responsabilidad está determinada por la manera en que naturalmente percibimos el mundo.

Y cuando ese patrón permanece sin ser observado, puede expandirse silenciosamente más allá de lo que nos corresponde sostener.

Tomar conciencia de ese patrón es el primer paso hacia la creación de relaciones más equilibradas—y más sostenibles.

Si desea explorar esto con mayor profundidad, estamos aquí para acompañar esa conversación.

Por favor, comparta sus reflexiones sobre este tema en la sección de comentarios a continuación.

 

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Acerca del Dr. Gary M. Jordan, Ph.D.

Gary Jordan, Ph.D., cuenta con más de 35 años de experiencia en psicología clínica, evaluación conductual, desarrollo individual y coaching. Obtuvo su doctorado en Psicología Clínica en la California School of Professional Psychology – Berkeley. Es co-creador de la Teoría del Estilo Perceptual, un sistema revolucionario de evaluación psicológica que enseña a las personas a liberar su máximo potencial de éxito. Es socio de Vega Behavioral Consulting, Ltd., una firma de consultoría especializada en ayudar a las personas a descubrir sus verdaderas habilidades y talentos.

Información adicional sobre el Dr. Gary Jordan

 



 
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